Sobre situaciones de acoso en el alumnado con autismo.

Escribir sobre acoso o bullying, ya pareciera algo repetitivo, pero el hecho que en todo el mundo este sea un problema, con bastante poca solución efectiva, incentiva a seguir insistiendo sobre el tema, porque llega a puntos realmente altos y preocupantes.

El acoso, es una acción repetida sobre otra persona, es prácticamente un abuso de poder, que puede ser psicológico, físico, o ambos a la vez, hay un deseo de herir, o hacer daño de un lado, y una sensación de opresión del otro. Si bien son bastantes altos los casos en el mundo llegando a topes de 38% en mujeres y de 14% en varones (observemos la incidencia en mujeres con un alto porcentaje, totalmente contrario a estudios de años atrás), es aún mayor la incidencia en chicos con problemas de capacidades diferentes, llegando hasta promedios de 75%, pero se carecen de estudios suficientes y más precisos al respecto, no parece interesar esta franja en general a los investigadores.

En el caso del autismo convergen ciertas situaciones que crean una vulnerabilidad mayor ante agresiones y formas de respuestas y las consecuencias se pueden advertir a través de disminución de la concentración, el interés por los estudios, sentido de inseguridad, rechazo y grados de ansiedad no acostumbrados, problemas de sueño, problemas de taquicardia, una posición negativa sobre su propia persona, situaciones agresivas en condiciones donde no tiene motivo y otras.

Los estilos de acoso o bullying, se producen en formas más o menos tipificadas, como ser:

a)    Intimidación directa física o verbal, que van desde insultos, apodos o motes, hasta robo de objetos personales (Aclaro que se dice robo por que se ejerce con violencia, si no, sería hurto), desde ya esto incluye peleas, rumores y más.

b) Intimidación psicológica, que contiene amenazas, coacciones, llamadas telefónicas, mensajes, vídeos, internet, o notas que circulen de mano en mano.

c)    La búsqueda de hacer a la víctima “algo útil”, y/o practicar la humillación. Lo obligan a realizar “tareas”, que pueden ser desde correr por correr, entregar dinero, comida o bebida a modo de peaje, revolcarse en el suelo, hasta bajarse los pantalones en público.

d)    Practicar el rechazo, es decir aislarlo, excluirlo de cualquier actividad, herirlo con la indiferencia, o el ignorarlo para disminuir su autoestima al máximo.

e)   Y el abuso, liso y llano, poniendo condiciones para una “amistad” como si fuera una negociación, o indicándole tareas degradantes que por supuesto son para el “propio bien” del humillado. Pasando desde aquí a peligroso senderos de abusos sexuales o la práctica de grooming en las redes sociales.

f)    En este último punto ya se llega al ciber bullying, con todo el manejo de las redes para estos fines, vídeos en YouTube, imágenes en Facebook, uso malicioso de las webcam, y así generar un cerco sobre la vida del oprimido.

¿Qué se puede hacer desde un centro o unidad educativa?

a)    Conformar los trabajos grupales incluyendo a la persona con autismo en un grupo en que pueda estar cómodo no aceptando que sea aparatado y convenciéndolo que no acepte auto apartarse.

b)   Buscar la forma de armar recreos con juegos que sean homogéneos y que den a todos las mismas oportunidades, facilidades y problemáticas, marcando la igualdad.

c)   Un punto interesante a tener en cuenta es que si ocurre un problema en un aula, por ejemplo alguien arroja un papel contra la pizarra, si se pregunta en forma directa ¿Quién ha sido?, el alumno/na con autismo, dirá inmediatamente la verdad, y así lo  hará con todo. Desde ya si no se evita estas preguntas directas, será la diana para todos los dardos que tengan sus compañeros.

d)   Intentar sensibilizar a la clase es otro recurso, en todo nivel, pero tiene que ser llevado a cabo por algún profesional, que sepa exactamente hacia dónde dirigirse en los momentos que se darán. Luego de esto se puede a través de una metodología transversal continuar la sensibilización en todas las materias o asignaturas, reforzando y estimulando cambios de actitudes.

e)    Pero indudablemente, la mediación, y la integración tiene que ser un trabajo constante, llevado a cabo por los profesores, pues tiene que haber un control y un trabajo preventivo, que evite tanto la victimización de la persona con autismo (que acepte su papel de víctima, como si fuera esta su forma de integración obligada, e incluso la estimule para sentirse parte de un grupo), como el abuso individual o grupal contra esta.

¿Puede ser una persona con autismo un acosador, o practicar el bullying? Pues a esa pregunta despertaremos en otro post, para no confundirnos y alargarnos…

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