Alumno/na con autismo: ¿puede ser un acosador/ra?

No resulta raro que los compañeros/ras, o los mismos docentes, perciban al estudiante con autismo como un acosador, debido a que tiene características con baja empatía, y unas habilidades sociales que pueden provocar fácilmente algunas situaciones molestas hacia el resto, y entonces surgen las quejas debido a varias cosas, entre ellas:

a)      No suele respetar normas en los juegos, o actividades grupales.

b)      Suele apegarse demasiado a su grupo, quitando espacio a los otros.

c)      Tiene rabietas, o reacciones agresivas sin motivo aparente.

d)     No acepta que ocupen su espacio, que ya determinó y empujará con su silla o a los objetos del otro para marcar este espacio, sin importarle hacer daño en el intento a las cosas o a la persona que considera invasora.

e)      Se enoja muy fácilmente con los docentes, cuando no se acepta su postura ante alguna actividad, o un pensamiento.

f)       Y si el docente toma medidas en conjunto por alguno de estos alborotos generalmente lo hace en forma grupal, y por lo tanto los estudiantes dirán que sufren castigos por su culpa.

Los reclamos no siempre son hechos en forma explícita, directamente ante alguna autoridad, pero esto también provoca que se vayan gestando malas interpretaciones y resentimientos mayores que si hubiese un diálogo al respecto que aclarara las situaciones que se presentan.

Se pueden hacer ciertas actividades para que estas quejas salgan a la luz de alguna manera, y encontrar algunos caminos de solución, estas pueden ir desde el buzón de quejas con cartas anónimas, que no es más que una caja de zapatos reconvertida. Buscar el diálogo personal y por separado con quienes notamos molestos, buscar alternativas en las actividades grupales haciendo algunas modificaciones que sean posibles.

Pero sobre todo, tiene que haber un diálogo claro, preciso, explícito con el estudiante con autismo, este debe entender el motivo de las molestias de sus compañeros con respecto a sus conductas y su hacer en el espacio escolar. Porque sí, si su conducta no es atendida si puede convertirse en un acosador, por ejemplo persiguiendo por estar a su lado a alguien de otro género que le interese, o de quien quiera ser amigo porque le agrada su compañía. Hay que tomarse el tiempo para enseñarle las necesidades de privacidad de los otros, la forma correcta de acercarse a una persona, y también a dominar y controlar sus reacciones agresivas por mal entender como rechazo cuestiones naturales, y por qué no  también a pedir disculpas cuando se exceda en sus acciones interpersonales.

A su vez, se debe dejarle expresar al igual que los demás, el por qué le molestan ciertas cosas, como los ruidos excesivos, lo que considera invasiones de sus espacios y otras que están en el ambiente, lo puede expresar en un diario, en notas, y también por qué no como una queja más en la urna destinada. De esta forma todos irán entendiendo las particularidades que se viven en lo humano.

Transcribo fragmentos del relato de un estudiante con autismo que ya cuenta con unos 30 años de edad y recuerda su experiencia:

“Mi experiencia fue mala, aunque hubo momentos buenos y mis mayores problemas han sido las relaciones con los compañeros, pues ellos me veían como una persona rara y no me entendían, me hubiera gustado que me entendiesen y me hubieran apoyado más. Cuando tenía que hacer un trabajo en grupo o una actividad en grupo o por parejas en educación física siempre me quedaba solo y eso me hacía sentir mal.”…

…En los recreos, casi siempre estaba solo a mi aire y bueno lo prefería porque no me gustaba estar con los compañeros, siempre armaban alguna y seguro que luego me comía yo el marrón así que mejor me alejaba, pero me daba igual porque siempre decían que había sido yo y a mí no me creían no sé porque les parecía raro”…

…”yo intentaba pasar de ello pero llegaba un momento que explotaba y no sabía que hacer porque nadie me ayudaba. Me han hecho de todo: escupirme, quemarme con un cigarrillo, etc. En las excursiones siempre me sentaba solo en el autobús y había de todo, bueno yo intentaba pasármelo lo mejor posible. Siempre estaba con miedo por lo que podía pasar y me sentía inseguro. No había nadie en quien pudiera confiar pues siempre venían con buenos modales pero al final me hacían algo.”…

…”Me parece que los profesores se deberían involucrar más en estos casos y no solo ir, dar la clase que les toca y marcharse como si nada, aunque a ellos también les toca aguantar lo suyo y no es nada fácil. Hay personas que necesitan más atención que otras porque tienen problemas y si todos ponemos de nuestra parte les sería de gran ayuda”

Desde ya, muchos estudiantes sin autismo pasan por este mismo acoso, y también muchos docentes se ven sobrepasados por situaciones conflictivas, más que repetitivas, tampoco dejo de decir que hay que ayudar a que el estudiante con autismo también evite acosar haciéndole entender modos y conductas. Mas indudable, que todo muestra que las capacidades diferentes, de una u otra manera están en todos, y tenemos que despertar a esa realidad, hacernos cargo y buscar el camino a mejores interacciones sociales.

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