Las capacidades diferentes y la escuela secundaria: deudas que saldar.

En 1 de cada 5 hogares en la Argentina vive una persona con algún grado de discapacidad, esto sumaría aproximadamente 5 millones de personas en todo el país, de esta cantidad alrededor del 13% son niños y jóvenes de entre 13 y 19 años de edad, según consta en el censo nacional de 2010, las cifras en general seguramente han aumentado y no disminuido en la actualidad.

Mundialmente un aproximado de 15% de la humanidad posee una capacidad diferente, de estos unos 100 millones son niños y jóvenes, de los cuales el 90% no asiste a la escuela, según informes de la Organización Mundial de la Salud, el Banco Mundial y la Unesco.

Ciertamente hay leyes y normas internacionales y nacionales que obligan a la admisión escolar en escuelas “comunes”, sin embargo solo el 15% en Argentina de los 13 a los 19 años de edad con alguna capacidad diferente está escolarizado. Los que asisten suelen llegar con un desfasaje promedio de 2 años a la escuela y traen un historial de pasaje por escuelas y diferentes experiencias, pero así y todo ya son casi privilegiados, porque el 85% restante, a pesar de la obligatoriedad de la escuela primaria y secundaria, no está escolarizado de ninguna forma.

Sin embargo, a pesar de todo lo que falta, se ha crecido en estos rumbos de integración, en cifras incluso de un 90% si pensamos en el 2000 en cuanto a escuelas comunes y no tanto ya en escuelas denominadas especiales.

Pero el secundario sigue siendo un reto particular, los profesores y el personal deben lograr una flexibilidad, una comprensión y una preparación nueva para atender las capacidades diferentes, sigue existiendo ese temor a lo desconocido, y entonces algunos directivos dirán que no hay vacantes, y se tiene que llegar incluso al recurso de amparo. También es cierto que hay desconocimiento de las leyes, decretos, resoluciones y la generación de proyectos de integración, como así también no hay apoyo a los docentes adecuado. Hay desafíos que no existen en la primaria que si bien no resolvió el tema, ha superado muchos ya.

Hay un gran problema en cuanto a la titulación, a la certificación de los saberes, es un problema no resuelto, no hay certificación de escolaridad, y esto crea una frustración, y una imposibilidad de continuar estudios en forma correcta, y simple. Es completamente necesario definir las formas de dar titulaciones.

Ciertamente las escuelas públicas secundarias reciben más jóvenes con capacidades diferentes, que las privadas en una proporción de 6 a 1, pero hay otros problemas como ser la resistencia del ingreso del profesor integrador a los colegios, que como marca la ley debe acompañar al estudiante, incluso en algunos lugares por gremios docentes. Ciertamente que la escuela secundaria tiene que adaptarse y armar lo que se conoce como PPI, un Proyecto Pedagógico Individual para cada alumno integrado, algo que seguramente necesita de dedicación, pero no se puede hablar de integración total, sin estos elementos.

Se avanza, si uno compara las dos décadas pasadas, se aceptan mucho más las diferencias, cuesta en algunos ámbitos más que en otros, pero se van abriendo mentes.

Hay que reconocer que la secundaria tiene en el hoy, ciertas características y limitaciones propias, puestas por la formación, por el denominado currículum oculto, por su propia estructura curricular, por las conflictividades propias de la población que atiende, una serie de elementos que van contra fáciles integraciones escolares sean o no casos de capacidades diferentes.

El tema tal vez pasa por algo muy simple, lo primero que se ve es la dificultad del alumno con capacidad diferente, pero no se observa las “posibilidades” de ese alumno, entender que el “ser diferente” es parte de todos, de cada uno de nosotros y que tenemos faltas y ciertas habilidades que nos son propias y trasladar estas instancias y expectativas a los alumnos con capacidades diferentes, nos podría hacer despertar a un cambio más que necesario de paradigma en lo que entendemos como integración, inclusión y nos llevaría a una evolución educativa. El tiempo dirá si se logra o no, quiero y necesito creer que estamos en camino a pesar de las deudas que tenemos en Argentina y en el mundo todo.

Lic. Prof. Pedro Roberto Casanova.

Director Programa Despertar.

Capacidades diferentes

 

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Un pensamiento en “Las capacidades diferentes y la escuela secundaria: deudas que saldar.

  1. Reblogueó esto en PROGRAMA AUTODISCIPLINA, No VIOLENCIAy comentado:
    Por esas deudas a saldar es que este tema suele llevar a situaciones de conflicto. Vacíos legales, omisiones, incertidumbres y aspectos no clarops. Especialmente cuando la Escuela Nivel Primario o Secundario tiene proyectos de Integración, pero al llegar a fin de año, del último año escolar, resulta que los padres esperan la titulación, y -sorpresa- le responden que no pueden dárselo porque no existe… Todo un tema generador de situaciones de mucho dolor e impotencia que puede desembocar en manifestaciones violentas y desagradables que hubieran podido evitarse si se conociera el marco legal actual, la anticipación de lo que significa la integración y la necesidad de unirnos para reclamar lo justo a quien corresponda. La pregunta sería… Existe una Integración para la Inclusión social verdaderamente? O es un como sí…?

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