Los docentes ante las capacidades diferentes en tiempos de inclusión. y (II)

Sigamos…

Se puede pensar en el caso del profesorado que las actitudes que presentan los docentes en todos los niveles, se producen o varían si el centro educativo es estatal o privado; o que según el nivel educacional las actitudes cambien, o que estas actitudes solo cambian por el propio hecho de tener contacto con un alumnado con capacidades diferentes.

Ciertos estudios, muestran que la actitud más positiva del profesorado se da hacia el pensamiento que la integración es una mejora de la relación social y emocional, pero cuando se concreta en el trabajo diario, estas actitudes positivas comienzan a decaer, lo que marca más que nada que el profesorado en general y en todo nivel tiene expectativas creadas en cuanto a la capacidad de trabajo autónomo en el aula de los portadores de capacidades diferentes, que al no verlas plasmadas, bajan la actitud positiva que existía en primera instancia.

Existen múltiples opiniones sobre la responsabilidad, el trabajo en el aula, el rendimiento y en la intención de hacer un trabajo educativo diferente para los alumnos con necesidades especiales. Sin embargo, esto también demuestra ciertos puntos importantes: a) la falta de preparación adecuada en la formación de profesores de todo nivel, b) cierto miedo de no poder cumplir con los nuevos retos que se presentan, y c) cierto temor a ser “acusados” de maltratos o no respeto los derechos humanos, es decir a denuncias por organizaciones o personas, lo que demuestra cierta vulnerabilidad que se siente por parte de los docentes en el aula, por desconocimiento o experiencias de oídas o reales.

En cuanto a si las unidades educativas sean estatales o privadas favorezcan más la integración es relativo a países y sociedades, en algunos casos resulta más accesible lo privado y en otras lo estatal, mucho tiene que ver con la faz legal, y con los impulsos individuales sobre el tema. Sin embargo la instancia de favorecer la integración por profesores de estos ámbitos no varía en su conjunto en forma significativa, pero si persiste el problema de la concreción áulica.

En cuanto a los niveles tanto en Inicial, Primaria o Secundaria, la actitud positiva es bastante buena en primera instancia. Sin embargo en la etapa de concreción del trabajo diario si bien en todos los niveles hay baja de la actitud positiva, en la que más se nota es en Secundaria. Lo que más mantienen la actitud positiva se encuentran en la infantil. Se remarca entonces la necesidad de mayor formación al respecto de los profesionales. La integración es mantenida muy alta en la Primaria, y en cuanto a los recursos, tanto Primaria como Secundaria tienen quejas sobre espacios, elementos, y demás cuestiones necesarias para dar mejor atención.

En muchos casos, se nota la falta de elementos para identificar las problemáticas o capacidad para ello, faltan nociones y faltan muchas veces según los lugares y tipos de trabajo, los tiempos y motivaciones necesarios para incursionar en un aprendizaje ya casi personal sobre estos temas, ante la falta de formación adecuada y proyectos institucionales.

En cuanto a si hubo o hay proximidad entre el profesorado y alumnos con capacidades diferentes sin ser de la rama de educación pertinente, en general al menos un 50% lo ha tenido o tiene de alguna forma, pero no hay grandes diferencias en cuanto a sus formas de trabajo en el aula, o en su pensamientos sobre los rendimientos, en eso se equiparan, a veces podríamos decir que la experiencia vivencial, como experiencia misma, no hace al maestro.

En general, a modo de simple conclusión podríamos decir que: no importa si la unidad educativa es estatal o privada, o si han tenido o tienen contacto con alumnos con capacidades diferentes, sí se nota una falta de investigación, de trabajo áulico, de dedicación en la formación de currículos personalizados en la escuela secundaria, que es mayor a los otros niveles, si esto marca una falta de responsabilidad o compromiso, también marca la falta de preparación, información y formación adecuada.

Como positivo quiero remarcar que en todos los niveles, hay conciencia de integración, de necesidad de inclusión, y de cierta buena voluntad ante las capacidades diferentes, lo que deja espacio para pensar que aún es tiempo de despertar, y por eso, este blog insiste en la información, para la formación de docentes que deseen concretar sus actitudes positivas en la educación de personas con capacidades diferentes, dado que la realidad está allí.

Lic. Prof. Pedro Roberto Casanova

Director Programa Piloto Despertar.

Nota

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