Lic. Roberto Horacio Casanova: “Familia coadicta: cuando la adicción afecta los vínculos familiares”

La coadicción define a aquella persona o grupo de personas, cuyas relaciones interpersonales rebasan su capacidad para preservar su identidad, sobreinvolucrándose emocionalmente más allá de sus deseos y posibilidades, y que crea un vínculo enfermo con un adicto; es decir, el adicto es la sustancia de elección del coadicto.

Debemos comprender que el vínculo que se crea es de carácter enfermizo y supera en fuerza a todo vínculo previo que pudo haber existido entre padres e hijo, esposo y esposa, hermanos, etcétera. Se observa una fusión de personalidades que empiezan a depender entre si irracionalmente, donde los participantes de este grupo coadicto y codependiente pierden parte de su identidad, evitando una verdad dolorosa.

Respecto a la familia, sabemos que es un grupo en el cual los miembros se vinculan a través de afectos, emociones y obligaciones recíprocas. La codependencia familiar se despliega claramente en los casos que el adicto deja de lado sus responsabilidades, rompe las reglas y normas familiares. La familia recibe de modo frontal el impacto de una adicción, es imposible no observar disfunciones y síntomas en el actuar de una familia cuando un miembro padece una adicción. Sin embargo, esta familia afectada por la adicción o coadicta, generalmente desarrolla un sistema de conductas que sostienen el desarrollo de la enfermedad. Así los integrantes de la familia suelen convertirse en codependientes del adicto, se convierten en cuidadores, rescatadores y perseguidores patológicos. Lo irónico es que sin percibir estos mecanismos enfermizos, terminan convirtiéndose en víctimas ellos mismos. Entonces se suele observar a padres que rescatan a sus hijos todo el tiempo en su adicción, buscándolos una y otra vez a altas horas de la noche. A su vez, se tolera todo y no se lo sanciona por sus faltas, haciéndose cargo de sus responsabilidades familiares en vez de remarcar sus obligaciones incumplidas. Para luego estos padres quizás enfadarse por las actitudes que  “han debido” realizar, sintiéndose usados, con lástima de sí mismos, víctimas de malestar y culpa.

La adicción no es entonces solo de quién consume sustancias o realiza alguna actividad adictiva, existe detrás un grupo coadicto que se sobreinvolucra emocionalmente, creándose así un vínculo enfermizo con el adicto, con síntomas de invalidez psicológica, afectivos, cognitivos y físicos. Se crea así un cuadro de situación donde los miembros quedan entrampados, donde no se hablan las verdades, donde se miente, se oculta, se manipula. Situación en la cual los miembros coadictos no pueden percibir que sus comportamientos alimentan la inmadurez y la incapacidad del adicto para valerse por sí mismo, para tomar decisiones y fijarse metas. Es sumamente urgente por parte de los profesionales de la salud mental y de las autoridades competentes, reconocer, prevenir y atender estas cuestiones. Debemos entender que la enfermedad en sí  no es la cocaína, la marihuana, el juego, el internet, la comida, etcétera. Todo esto es síntoma, la consecuencia, la punta del iceberg. La enfermedad se encuentra en lo profundo del sujeto, en su historia vital, en sus vínculos familiares y sociales fallidos – disfuncionales, que lo han llevado a elegir a la adicción como modo para anestesiar su sufrimiento psicológico. 

Lic. en Psicología. Roberto Horacio Casanova.

Fuente de publicación: http://menteca.com/2015/04/06/familia-coadicta-cuando-la-adiccion-afecta-los-vinculos-familiares/

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