Las capacidades diferentes vs la construcción social actual.

Uno se suele preguntar a qué nos referimos con el término “capacidad”, tiene claro varias acepciones pero en las que nos interesa en este artículo serían “Cualidad o circunstancia consistente en ser capaz de cierta cosa: Inteligencia es la capacidad de pensar. Resistencia es la capacidad de realizar mucho esfuerzo físico”, implica entonces también, “acción, fuerza, poder, posibilidad, potencia, potencial, virtud.”

Es decir que las capacidades tienen que ver con cualidades positivamente valoradas en lo cultural, ideológico, productivo y hasta legal. Ser capaz de algo o en algo aparece como condición de valoración social, como condición para ser reconocido por el otro. Son cualidades esperables y deseables a nivel general y social, para el ser humano: inteligencia, resiliencia, productivo, potente y virtuoso. Es decir todo se encamina a obtener el “reconocimiento social”. Ahora bien, no todos logran desarrollar sus capacidades en igual forma, ni todos logran hacerlas valer en la sociedad de la misma manera, y entonces nacen “las diferencias” o “lo diferente”.

¿Y por discapacidad? ¿Qué se entiende? En general se entiende como una “incapacidad física o mental, causada por una enfermedad o accidente, o por una lesión congénita.”. También se habla de minusvalía es decir un “detrimento o disminución de valor que sufre una cosa” o se refieren a incapacidad como un “estado de incapaz”: no capaz, falto de aptitud, inepto, inútil. Es decir que existe una disminución de valor, de un poder hacer, de lo esperable socialmente para un ser humano, y conlleva a una marca ideológica/cultural de ineptitud y la marca social de inutilidad en lo productivo.

Lo más notorio es que en nuestro hablar diario no se suele remarcar la palabra “capacitados”, o de “personas capacitadas”, porque se considera que eso es lo “normal”, y es lo valorado, si se habla de “discapacitados” que son “los otros” y se señala una “diferencia” que da origen a una construcción social.

Y es una construcción social en base a lo que se construye a diario en las relaciones sociales, con las decisiones que tomamos, o las actitudes que asumamos, creando un entorno físico, social, cultural e ideológico, en el que estamos integrados. La discapacidad más real se hace presente cuando alguien no puede acceder, cuando queda excluido, de un ambiente generado por convenciones sociales, por el peso de lo habitual, de lo establecido y que se impregna en la construcción de un espacio social, pero no para todos.

Se hace presente cuando, profesionales de la salud se resisten a tratar a personas con discapacidad, porque tienen mal pronóstico, y les resultan frustrantes los esfuerzos, porque de por sí se quedan con el “no sé qué hacer”, si se trata de una persona discapacitada. A los médicos como a otros tantos profesionales se los forma para lo “normal” y la discapacidad los anula, desarma y desmoraliza.

Y estas concepciones llegan, hasta a evitar que alguien con una capacidad diferente pueda obtener una certificación, o una titulación profesional en muchos casos. Como que no reúnen condiciones esperables para insertarse en el mercado productivo. Entonces como que tiene que demostrar que no es un discapacitado, y tiene que destacarse más que los “capacitados” para que no lo vean tan solo como alguien con una discapacidad.

Entonces parece que hablamos de mecanismos discriminatorios insertos en la sociedad en forma natural, pero más bien son prácticas sociales sistematizadas que llevan a la invisibilidad de una parte de la sociedad. Ocurren en forma diaria y hasta en forma inconsciente de parte de quienes lo practican. Cuesta mucho ver la realidad, cuesta más ver la realidad del otro, y en general nos creamos una a la forma convencional, siguiendo la manada. Se heredan esos convencionalismos sociales, y desgraciadamente los hacemos heredar. Y dejemos claro que no se trata si el país que aloje a las sociedades sea desarrollado, en vías de, o no. La realidad es la misma, pareciera que la xenofobia y el tema de la mujer se unen incluso al tema de la discapacidad agravándolo. Una mujer discapacitada la lleva mucho peor que si es un hombre, algo más que duele.

Pero, estamos los que creemos en las Capacidades Diferentes, personas que de primera pueden hacer cosas diferentes, o de manera diferentes. Esto supone una cualidad que diferencia y no tiene que ser para mal, sino que puede ser perfectamente bien lo contrario.

Un ciego con mayor olfato y tacto, un sordo con mejor vista, Down o parálisis cerebral personas con mayor bondad, autistas con capacidad especial para matemáticas, o la lógica, y los que sufren en lo motriz, mayores capacidades mentales. Mecanismos compensatorios podrían llamarlos, situaciones de equilibrio.

Pero no es que no se quiera nombrar la discapacidad existente, sino de observar con cierto positivismo la compensación que se obtiene y buscar incentivarla para bien de la persona y de la sociedad misma. Y entonces, trabajar para las oportunidades, los campos de acción, las salidas laborales posibles, y el reconocimiento del Estado y de la sociedad que insiste en hacerlos invisibles.

No es más, ni menos que una lucha contra sistemas sociales, entornos físicos, servicios, actividades productivas, información, y convencionalismos heredados, para que haya de una vez por todas verdadera igualdad de oportunidades para quienes tienen una discapacidad, sí, pero a su vez son dueños de una capacidad diferente, que muchos no saben captar y prefieren dejarlos en la invisibilidad. Es muy difícil despertar, y más no temerle a la realidad, pero hasta el último de mis días diré que es posible.

Lic. Pedro Roberto Casanova, Director Programa Despertar.

Anuncios

4 pensamientos en “Las capacidades diferentes vs la construcción social actual.

  1. Como reza el principio de la novela “Orgullo y prejuicio”: “es una verdad universalmente reconocida…”… que usted lucha de manera incansable porque huyamos de las “manadas”. Todos sabemos, y Orwell lo subrayó muy bien, que no llevan a buen puerto, y menos en el tema que aquí nos ocupa.
    Es fácil acomodarse a las ideas heredadas, desde luego mucho más que empatizar e intentar cambiar las cosas.
    Estoy convencida de que la sociedad se pierde aportaciones extraordinarias por parte de esas personas, de las que desconfiamos a la hora de curarlas, enseñarlas o quererlas.
    Por eso, este blog es imprescindible y merece toda la difusión que se le pueda dar.

    Gracias por todo, amigo :))

    • Oh Orwell y unas cuantas visiones acertadas, por desgracia para la sociedad, por suerte por avisarnos. Gracias por sus conceptos, y gracias por la difusión que siempre amablemente está dispuesta a otorgarme. Gracias entonces usted mi amiga, muchos cariños.

  2. Ante los peligros de las “manadas” vendría bien recordar uno de mis eslóganes favoritos en relación con la lectura: “Lee y conducirás, no leas y serás conducido”.

    ¡No me he podido resistir!!! 🙂 🙂

    • Pues ha hecho muy bien en no resistirse, ya lo creo que viene bien para evitar las “manadas”, nada mejor que enterarse de qué va el mundo de las ideas y el real, a través de la lectura y de la buena práctica, como bien nos ha enseñado mi estimada Señorita. Ah y no se resista nunca, por aquí encanta su participación. Cariños.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s