Reflexión Decembrina

Váyase a saber por qué al llegar diciembre tenemos esa tentación de evaluar más los meses pasados, o incluso más atrás, como también el ir planificando posibles pasos a seguir.Y a mí también me nace ese costado reflexivo, sopesando muchas cosas personales, pero también el tema que ocupa a este blog, las capacidades diferentes, y el “ser diferente” en sí.

Según la Organización Mundial de la Salud, se habla más de “discapacidades”, dado que nombra y clasifica, deficiencias, limitaciones, y restricciones que sufre un grupo de personas. También aclara que es un fenómeno complejo, y que hay una interacción entre un ser humano y la sociedad que lo contiene, y que se producen muchas tensiones.

Claro que todos podemos vivir algo así sin ser considerados “discapacitados”, como todos carecemos de ciertas capacidades o habilidades podemos vislumbrar  en nuestro entorno cuando se hacen notorias que reacciones producen. Muchas veces viviremos por nuestras “faltas” más de un disgusto con alguien que no carece de dicha habilidad o capacidad, nos harán sentir poco menos que inútil y esto nos pasa en familia, en ámbitos laborales y con amigos. Van desde la “broma”, hasta lo hiriente directamente. Imaginar entonces lo que vive una persona con una capacidad diferente requiere de potenciaciones constantes.

Según la ONU, hay más de 1.000 millones de personas con “discapacidad”, algo así como una de cada siete del planeta, pero, yo le calculo más, dado que hay que tener en cuenta si se miden las discapacidades de “costumbre”, o las que se provocan por guerra, desnutrición, enfermedades nuevas, y violencia humana directa o delictiva. Si a estos cuadros, le sumamos la pobreza, los problemas de acceder a métodos de salud adecuados, la falta de educación, falta de servicios públicos, pues nos damos cuenta que mucho sobre la “discapacidad” que se nombra tiene que ver o depende de la sociedad que contiene a las personas, y no solo al cuerpo en sí de las mismas. Si alguien habla de discapacidad se piensa en alguna cuestión física, corporal, mental, pero mucho también está en los entornos, y en los sistemas estatales y sociales en que se debe vivir con cierta problemática.

Esta situación de que las personas sean discapacitadas sociales, suena mucho a organización de derechos humanos, pero no es necesario llegar a esto, dado que es evidente la tensión individuo sociedad que se produce en las capacidades diferentes, la sociedad escapa a la realidad de que todos seamos incapaces en ciertas cosas, y capaces en otras, y así como somos alabados también solemos ser muy criticados, incluso somos muy críticos con nosotros mismos ante lo que consideramos “fallas” y no son más que limitaciones personales que todos tenemos. Sí, somos diferentes, y sí, tenemos capacidades igualmente diferentes.

Vamos a tener, diría yo, que revisar conceptos sobre normalidad, integración, inclusión, y hacerlo según la sociedad en la que vivamos. Atrevernos a abrir la ventana para ver lo que pasa afuera, y mirar a las personas que viven de otras maneras, observar más, darnos cuenta que con poca distancia de donde vivamos y más si salimos fuera del país, ya no somos tan “integrados” a nada. Hay valores, normas, formas, rutinas, y hasta prejuicios que nos dificultarán integrarnos, si esto se puede producir en dos diferentes barrios de una ciudad, pues mucho más en sociedades más alejadas, tanto que sin querer, y hasta sin tener nada físico, nos sentiremos como “discapacitados” y hasta objeto de burla, con muy poco que hagamos, o no hagamos. También podemos ser discapacitados sociales aparte de nuestra individualidad física.

Y no sé qué es peor, porque una capacidad diferente, puede generar muchas cosas positivas, si se encara la vida con ahínco y fortaleza, hay genios en diferentes campos que lo demuestran, e incluso deportistas que nos maravillan, mucha gente que le fue dada la estimulación necesaria y puso a prueba su propia voluntad para la autonomía que alimentó una autoestima con esfuerzo duro y constante.

Lo social si no está pensado para que entremos sin empujarnos, y sin roces inútiles, todos, con nuestras capacidades y con todas nuestras limitaciones, sin pensar tanto en ganar, sino en bienestar, y calidad de vida, como que no nos sirve de mucho.

En momentos trágicos, o en momentos de encrucijadas, pensar en el bien de la mayoría, sacrificando a una parte si fuera necesario, puede ser tomado como lógico, y hasta se aplicaría lo que se conoce como la Ley de la Doble Ética. Pero, en momentos normales, el bien de la mayoría, se traspasa por la búsqueda del bien de la totalidad – sin dejar a nadie fuera – despertando a la realidad de lo que somos humanamente… pero también a la verdad que siempre podemos ser mejores.

Lic. Pedro Roberto Casanova, Director Programa Piloto Despertar.

Sigamos reflexionando desde la vida misma

Ser diferente, es normal.

Anuncios

3 pensamientos en “Reflexión Decembrina

  1. Pingback: Reflexión Decembrina | Programa Piloto D...

  2. Veo que como viajero educativo ha vivido usted la experiencia de que le encuentren “diferente” en según qué sitios, ¡buena escuela de vida es esa! Siempre se ha dicho que el viajar es fuente de profundo conocimiento en muchos sentidos…

    Me gusta que en su párrafo final abogue por “el bien de la totalidad” en lugar de por “el bien de la mayoría”, sé que a veces el primero es inalcanzable, pero me parece que perseguir el último, sin agotar todas las posibilidades, puede llegar incluso a ser peligroso.

    Muy buenos los dos vídeos. Impactante versión la de “My way” de Frank Sinatra, me ha encantado que sirva de acompañamiento a todas las hermosas gestas deportivas que lleva a cabo el protagonista, ¡impresionante, toda una lección para “la gente normal”!

    Siga reflexionando, amigo mío, que a veces la mente se hace vaga y tiene usted que ir tirando de nosotros… como tantas veces…

    Un abrazo decembrino y agradecido 🙂

    • Ciertamente mi amiga el bien de la mayoría se busca solo en momentos realmente donde se juega la vida o la muerte, mas como estamos hablando sobre todo de vivir con la mejor calidad de vida, y el derecho a la felicidad que todo ser humano tiene, debemos jugar por la totalidad, aunque parezca un imposible o una quimera. ¿Será que de las utopías, nacen las realidades? imagino que muchas así comienzan, asi que con un abrazo y mi agradecimiento, la invito a ir por ello. Mis cariños.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s