Formación para autonomía y la vida independiente. Guía General. Down.

Equipo de trabajo y coordinación de la edición:
DOWN ESPAÑA: Mónica Díaz Orgaz, Adriana González-Simancas, Agustín Matía Amor
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DOWN LLEIDA: Eva Betbesé Mullet
DOWN BURGOS: Cristina Arranz Barcenilla
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Edita
DOWN ESPAÑA con la colaboración del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte

 

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Sobre la Dignidad Humana en el contexto de las Capacidades Diferentes.

¿Cómo debe ser abordada la diferencia humana cuando hablamos de valores en la sociedad?

Si la dignidad humana se puede resumir simplemente en que toda persona es un fin en sí misma, también podemos ver que en la práctica las sociedades valoran al ser humano según sus grados de utilidad. Y si esta utilidad está disminuida o reducida, o es poca según ciertos parámetros sociales reduccionistas, el valor que podamos tener ante otros, entes o personas, también disminuye, o se reduce.

La autonomía, ese anhelado autogobierno sobre nuestras metas personales, se suele negar a personas con capacidades diferentes, estas carecen de ese derecho, la mayoría de las veces. Mas la respuesta en realidad debería ser asistir para lograr esa autonomía y no su sustitución.

Dado esto cabe preguntarse si ¿los valores cambian para las personas con capacidades diferentes?, puede que se los intente “ver”  de una manera que los invalida, para negarles cualquier grado de autonomía. Pero esto parece contradecir y mucho a los principios de los derechos humanos, al saltear el tema de la dignidad humana que es base de estos.

Pareciera que los derechos humanos están constituidos para un modelo específico de persona, la que tiene “capacidad”, de razonar, de sentir, de comunicarse, pero ¿si alguien carece de unas o más de estas capacidades entonces carecen de derechos humanos?; desde ya que pienso que no puede ni debe ser así, lo que sí debería ser es el replanteo de ciertos conceptos que más que nada han sido estereotipos, pero que no abarcan a la humanidad toda.

La historia personal de un ser humano con capacidades diferentes, puede estar conformada por muchas carencias de experiencias, o falta de posibilidades de ejercer o descubrir incluso ciertos talentos, pero no por estas circunstancias, puede considerárselos menos dignos.

La dignidad de una persona indudablemente debe valorarse con parámetros muchos más amplios, repensando la ciudadanía incluso, hay que reformular muchas estructuras paralizantes.

Se debe otorgar a las capacidades diferentes, las facilidades para adquirir talentos, y a la vez dejar de valorar solamente a las personas que nos proporcionan beneficios, hay que valorar en forma amplia, porque el enfoque de los derechos humanos tienen que aplicarse a todos los seres humanos. El valorar tan solo por el aporte a la sociedad en forma material, nos quita la valoración humana, aquella en la que una persona nos aporta su ser, no,  su hacer, o su tener.

Igualmente sobre la autonomía hay que regirse bajo conceptos más amplios, no hay una sola forma de tener esa liberación, incluso moral, si bien una persona con capacidades diferentes debe ser resguardado y protegido, aún con discapacidad intelectual, puede y debería ejercer su autonomía desde su propia libertad moral, dado que esta no es más que ejercer el derecho a las utopías que todos tenemos en procura de deseos, metas, anhelos, para primero soñar nuestra vida y luego procurarla. La autonomía puede estar restringida entonces, pero no debe ser anulada y mucho menos ignorada; si existe un mínimo grado de autonomía, se debe estimularla, garantizarla para que se desarrolle.

No debe la sociedad seguir procurando ante una capacidad diferente, intentar inmediatamente tomar el control de la vida de la persona humana, no se puede tampoco menospreciar que estas personas tienen derecho a elegir, que no pueden ser consideradas no merecedoras de apoyo social en sus metas personales.

Recién entonces llegaríamos a acercarnos al tema de la igualdad verdaderamente, porque por estos días, se proclama mucho los derechos humanos y se práctica mucho más el “iguales pero separados”.

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