Las capacidades diferentes vs la construcción social actual.

Las capacidades diferentes vs la construcción social actual.

Uno se suele preguntar a qué nos referimos con el término “capacidad”, tiene claro varias acepciones pero en las que nos interesa en este artículo serían “Cualidad o circunstancia consistente en ser capaz de cierta cosa: Inteligencia es la capacidad de pensar. Resistencia es la capacidad de realizar mucho esfuerzo físico”, implica entonces también, “acción, fuerza, poder, posibilidad, potencia, potencial, virtud.”

Es decir que las capacidades tienen que ver con cualidades positivamente valoradas en lo cultural, ideológico, productivo y hasta legal. Ser capaz de algo o en algo aparece como condición de valoración social, como condición para ser reconocido por el otro. Son cualidades esperables y deseables a nivel general y social, para el ser humano: inteligencia, resiliencia, productivo, potente y virtuoso. Es decir todo se encamina a obtener el “reconocimiento social”. Ahora bien, no todos logran desarrollar sus capacidades en igual forma, ni todos logran hacerlas valer en la sociedad de la misma manera, y entonces nacen “las diferencias” o “lo diferente”.

¿Y por discapacidad? ¿Qué se entiende? En general se entiende como una “incapacidad física o mental, causada por una enfermedad o accidente, o por una lesión congénita.”. También se habla de minusvalía es decir un “detrimento o disminución de valor que sufre una cosa” o se refieren a incapacidad como un “estado de incapaz”: no capaz, falto de aptitud, inepto, inútil. Es decir que existe una disminución de valor, de un poder hacer, de lo esperable socialmente para un ser humano, y conlleva a una marca ideológica/cultural de ineptitud y la marca social de inutilidad en lo productivo.

Lo más notorio es que en nuestro hablar diario no se suele remarcar la palabra “capacitados”, o de “personas capacitadas”, porque se considera que eso es lo “normal”, y es lo valorado, si se habla de “discapacitados” que son “los otros” y se señala una “diferencia” que da origen a una construcción social.

Y es una construcción social en base a lo que se construye a diario en las relaciones sociales, con las decisiones que tomamos, o las actitudes que asumamos, creando un entorno físico, social, cultural e ideológico, en el que estamos integrados. La discapacidad más real se hace presente cuando alguien no puede acceder, cuando queda excluido, de un ambiente generado por convenciones sociales, por el peso de lo habitual, de lo establecido y que se impregna en la construcción de un espacio social, pero no para todos.

Se hace presente cuando, profesionales de la salud se resisten a tratar a personas con discapacidad, porque tienen mal pronóstico, y les resultan frustrantes los esfuerzos, porque de por sí se quedan con el “no sé qué hacer”, si se trata de una persona discapacitada. A los médicos como a otros tantos profesionales se los forma para lo “normal” y la discapacidad los anula, desarma y desmoraliza.

Y estas concepciones llegan, hasta a evitar que alguien con una capacidad diferente pueda obtener una certificación, o una titulación profesional en muchos casos. Como que no reúnen condiciones esperables para insertarse en el mercado productivo. Entonces como que tiene que demostrar que no es un discapacitado, y tiene que destacarse más que los “capacitados” para que no lo vean tan solo como alguien con una discapacidad.

Entonces parece que hablamos de mecanismos discriminatorios insertos en la sociedad en forma natural, pero más bien son prácticas sociales sistematizadas que llevan a la invisibilidad de una parte de la sociedad. Ocurren en forma diaria y hasta en forma inconsciente de parte de quienes lo practican. Cuesta mucho ver la realidad, cuesta más ver la realidad del otro, y en general nos creamos una a la forma convencional, siguiendo la manada. Se heredan esos convencionalismos sociales, y desgraciadamente los hacemos heredar. Y dejemos claro que no se trata si el país que aloje a las sociedades sea desarrollado, en vías de, o no. La realidad es la misma, pareciera que la xenofobia y el tema de la mujer se unen incluso al tema de la discapacidad agravándolo. Una mujer discapacitada la lleva mucho peor que si es un hombre, algo más que duele.

Pero, estamos los que creemos en las Capacidades Diferentes, personas que de primera pueden hacer cosas diferentes, o de manera diferentes. Esto supone una cualidad que diferencia y no tiene que ser para mal, sino que puede ser perfectamente bien lo contrario.

Un ciego con mayor olfato y tacto, un sordo con mejor vista, Down o parálisis cerebral personas con mayor bondad, autistas con capacidad especial para matemáticas, o la lógica, y los que sufren en lo motriz, mayores capacidades mentales. Mecanismos compensatorios podrían llamarlos, situaciones de equilibrio.

Pero no es que no se quiera nombrar la discapacidad existente, sino de observar con cierto positivismo la compensación que se obtiene y buscar incentivarla para bien de la persona y de la sociedad misma. Y entonces, trabajar para las oportunidades, los campos de acción, las salidas laborales posibles, y el reconocimiento del Estado y de la sociedad que insiste en hacerlos invisibles.

No es más, ni menos que una lucha contra sistemas sociales, entornos físicos, servicios, actividades productivas, información, y convencionalismos heredados, para que haya de una vez por todas verdadera igualdad de oportunidades para quienes tienen una discapacidad, sí, pero a su vez son dueños de una capacidad diferente, que muchos no saben captar y prefieren dejarlos en la invisibilidad. Es muy difícil despertar, y más no temerle a la realidad, pero hasta el último de mis días diré que es posible.

Lic. Pedro Roberto Casanova, Director Programa Despertar.

Lic. Pedro Roberto Casanova: Tabú: Discapacidad, sexualidad y asistencia sexual.

¿Por qué tabú?, pues, definamos tabú: “Prohibición de hacer o decir algo determinado, impuesta por ciertos respetos o prejuicios de carácter social o psicológico.”

Como vemos, tendremos que navegar entre “respeto” y “prejuicio”, que son algo muy diferente, pero no para todos.

¿Qué situaciones se pueden vivir ante la sexualidad de una persona impedida de obtener satisfacción sexual? Seamos claros y hasta duros. Una persona con discapacidad física grave, no puede tocar sus genitales; y los padres se ven ante la alternativa de tener que practicar una masturbación para aliviar a su hijo/a, con graves dificultades físicas o mentales, que puede ser no solo sufrir sino tener actitudes agresivas, con las consecuencias que puede suponer para ambas partes esta práctica. A estas alturas, ya sé que muchos estarán pensando y diciendo barbaridades sobre lo que escribo, pero, solo marco la realidad, la incertidumbre, lo que se atraviesa emocionalmente ante ciertas situaciones que para el resto de los “normales” no son ningún problema grave o importante.

Entonces cabe preguntarse y yo les pregunto a todos y busco provocar un impacto: ¿Ante esta situación estarían de acuerdo en que las personas que sufran discapacidades funcionales, intelectuales, psíquicas, sensoriales, tengan una asistencia sexual? Las respuestas serán variadas, desde tímidos sí, hasta negaciones totales, a estar totalmente de acuerdo. Sigue siendo polémica, y lo seguirá siendo. Las sociedades de doble moral que componemos, nos llevan a estos laberintos.

La verdad es que lo sexual que tendría que ser algo placentero, en ciertas ocasiones duele. Es una realidad, es algo a lo que hay que despertar, muchas personas sufren por estas circunstancias, tiene que ser algo visible, tenemos que dejar de estigmatizar sexualmente en una forma tan fácil a los que sufren de una discapacidad.

Esa es la función de un asistente sexual, llena los vacíos en materia sexual de las personas o parejas con problemáticas funcionales o discapacidad. En algunos países, no muchos, la asistencia sexual es considerada como un servicio más a favor de la salud integral, y hasta se cubren los costos. Por ejemplo: Alemania, Suiza, Holanda, y Dinamarca; otros intentan avanzar en este sentido. Algo que ciertas asociaciones vienen realizando hace ya más de 20 años, pero en la gran mayoría de los países del mundo es algo desconocido o rechazado desde el vamos.

El asistente sexual, tiene una formación básica en este tipo de asistencia sexual, y elige especializarse en dar apoyo a la vida sexual de las personas con dificultades, les otorga ayuda para tener experiencia sexual íntima, bajo consenso y acuerdo de partes. No son parejas, a su modo son acompañantes terapéuticos especializados.

Sus tareas son: Escuchar y evaluar a la persona a la que asisten. Reconstruyen la autoestima y otorgan el reconocimiento corporal. No solo acompaña a la persona que asiste sino también a sus familiares a través de consejos adecuados. Si existe una pareja discapacitada propicia mejorar la relación de la misma. Y arbitra los medios necesarios para satisfacer mejor las necesidades individuales de la persona con discapacidad, en un entorno seguro y confiable.

No es más llegado el caso que facilitar el acceso a individuos y parejas con diversidad funcional a sus derechos sexuales y que puedan vivirlos. La gran mayoría de las personas que uno consulte, seguramente reivindicaría muchos derechos a quienes sufren capacidades diferentes, pero no es tan así en el plano sexual, aquí nacen mitos, tabúes, está lleno de cielos e infiernos, de cuestiones pecaminosas y hasta de figuras delictivas en algunos lugares. ¿Olvidan que la sexualidad es importante, natural y hasta una condición de vida? ¿Acaso no se analizan a sí mismos y sus experiencias con la abstinencia y la necesidad sexual a lo largo de sus vidas?

A veces hay que atravesar ciertos pensamientos, la sexualidad en la discapacidad o capacidades diferentes existe, no es pecado y es hora de despertar para ver la realidad, para que muchas personas y sus familias, no vean un acto humano como el sexual, como algo doloroso, y mucho menos como un pecado, o algo que obviar de la vida de una persona porque así lo decidimos nosotros con nuestros prejuicios.

Muchas trabas morales irán contra quienes se atrevan a tomar estas asistencias como un proyecto de vida o que quieran propiciar estas asociaciones y derechos sexuales, muchos dirán que hoy me he pasado con mis reflexiones. Pero, ese es el tema en la vida, arriesgarse a despertar para ver la realidad.

Lic. Pedro Roberto Casanova.

Director Programa Piloto Despertar.

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Cuando no vemos lo mismo.

La Asociación para gente con Discapacidades Múltiples Noemí, presentó un experimento, ¿cómo perciben los niños y los adultos la discapacidad?

Y simplemente, pero contundentemente, muestra como con la edad perdemos los “ojos de niño”, nos llenamos de prejuicios y comenzamos a “remarcar las diferencias”.

Un vídeo, una enseñanza, un sentir que a veces crecer y olvidar el niño que teníamos dentro, es una gran pérdida.

Lic. Pedro Roberto Casanova

Director Programa Piloto Despertar.

Lic. Pedro Roberto Casanova: Capacidades diferentes, falta de hogar y exclusión social

No es nueva la relación entre discapacidad y exclusión, numerosos autores y artículos se han referido al tema, pero, parece que no está de más insistir en el mismo porque a pesar de todo se sabe muy poco sobre el papel que las capacidades diferentes tienen en el proceso que lleva a la exclusión social o viceversa.

Dentro de ese colectivo que une a las personas sin hogar, existen otros más extremos y entre ellos el de las capacidades diferentes, que une carencias y dificultades de muy diferente estilo, económicas, relacionales, de salud, culturales y más, siendo muy vulnerables ante los incumplimientos de ciertos derechos que son reconocidos a todos los ciudadanos.

Cuando ciertos autores e investigadores analizan desde la salud, se hace clara la relación negativa de la falta de hogar, y el deterioro que esto significa en las personas. Vivir en sitios inadecuados crea ambiente propicio, de por sí, para generar problemáticas sobre la salud mental y física, generando entonces un elevado número de trastornos mentales, abusos de sustancias y enfermedades crónicas, si a esto le sumamos las grandes posibilidades de una nutrición pobre, el cuadro se hace grave en poco tiempo, uno de los indicadores es el renacimiento de la tuberculosis en muchos lugares.

La falta de hogar, unida a la pobreza, crea situaciones de mala atención sanitaria porque se reacciona tarde, o hay mayor dificultad de acceso a los servicios, y se van produciendo efectos desmoralizadores que llevan a la desatención de la higiene, la alimentación, y se cae incluso en el ser víctimas fáciles de la violencia, esto claro tiene que ver mucho con la acción de apoyo social que se reciba en estos sectores, pero esta ayuda es muy variable según lugar, y forma de otorgarla.

Desde ya, se nota un aumento de la mortalidad prematura en las personas sin hogar y en situación de pobreza, la esperanza de vida se reduce en algunos sitios en forma drástica, llegando a calcularse entre los 41 y 47 años, y esto ocurre en lugares de países de todo tipo, incluyendo los desarrollados.

A su vez las varias investigaciones de la relación entre salud mental y la falta de hogar, en situación de pobreza, indican que los trastornos mentales se acumulan en forma importante en este colectivo extremo, e incluso es mayor que en sectores que aunque carentes, poseen un hogar y un entorno organizado en base a este.

Dadas estas situaciones las personas sin hogar, en situación de pobreza o incluso indigencia, padecen discapacidades físicas o sensoriales, en una forma mayor alcanzando entre el 35 y el 40% del colectivo.

Pero lo que no existe en abundancia son estudios que realicen relaciones entre situaciones de exclusión social y capacidades diferentes, ni se preguntan mucho siquiera por la prevalencia de estas discapacidades en el colectivo de personas sin hogar, no se estudia a fondo el tema, ni se documenta debidamente.

Faltan estudios específicos internacionalmente de cuantas personas sin hogar, tienen además la condición de personas con capacidades diferentes, para tener referencias más claras de cuanto presiona la exclusión social sobre el surgimiento de discapacidades.

Estos estudios, investigaciones, seguimientos nos podrían dar las características, situaciones, y necesidades de estas personas, poder discernir cuáles son las dificultades específicas de quienes padecen una discapacidad en situación de exclusión social, sin hogar, frente, a las que sin discapacidad enfrentan la misma condición.

Mas sobre todo, podría ser una manera de una vez por toda identificarlos, y hacerlos visibles, pues muchos padecen discapacidades que no son reconocidas oficialmente, y poder determinar necesidades y barreras que hay que levantar para que tengan protección.

Despertar, ver la realidad, sigue siendo la prioridad, de las personas y los Estados.

Lic. Pedro Roberto Casanova

Director Programa Piloto Despertar

Personas sin hogar

Pobreza, discapacidad y derechos humanos

Resumen: “Se estima que el 15% de la población mundial tiene una discapacidad. Existe un vínculo directo entre pobreza y discapacidad. La población con discapacidad se encuentra entre la más desaventajada y discriminada. Sin embargo, las teorías económicas sobre desarrollo han omitido cuestiones esenciales sobre esta población, contribuyendo a su invisibilidad y pobreza. La teoría de las capacidades desde un enfoque basado en los derechos humanos nos proporciona una nueva dimensión del desarrollo. Los costes extraordinarios derivados de la discapacidad y de las barreras psicológicas, físicas y sociales a las que se enfrentan las personas con discapacidad contribuyen a su pobreza, falta de libertad y vulneración de derechos humanos, y así se evidencia en los diferentes estudios llevados a cabo. La cooperación para el desarrollo se convierte en una herramienta esencial para la promoción de los derechos de las personas con discapacidad y la lucha contra la pobreza.”

Conceptualizar discapacidad como capacidades diferentes.

Deberíamos entender el concepto de discapacidad, no como una falta de capacidad y enfermedad, sino como una capacidad diferente e individual y como en todo ser humano, única, y que justamente nos hace personas humanas con cualidades individuales, lo de diferente no pasa más que por la comparativa lógica hacia los otros, no como si hubiera seres superiores o inferiores. Es en definitiva no buscar normas para lo humano.

Porque si pusiéramos normas sobre las capacidades diferentes, todos somos discapacitados, todos tendremos discapacidades, porque hoy o en el tiempo carecemos de capacidades que poseen otros, y a la vez tenemos las propias.

Crear el concepto de “normalidad” es prácticamente imposible, ¿quién es un discapacitado visual, el que no ve, o el que no sabe ver?, no ver tampoco significa que no se perciba el mundo con otros sentidos, y muchas veces en una forma más rica que teniendo visión “normal”. Lo humano parece ser más que relativo.

Existen quienes quieren hacer una clasificación en cuanto a las posibilidades de éxito de una persona. ¿Pero a qué consideramos éxito? ¿Acatando qué normas sociales? y, ¿quién puede hacer el pronóstico preciso de lo que se llama éxito?, nadie puede saber quién llegará a tal posición social, o qué futuro tendrá, ni para sí mismo, menos para los demás.

Ciertamente la frase más común es que no se debe alimentar falsas expectativas en las familias y ayudarlos a aceptar el destino, y me resisto a ello, nadie puede saber el futuro, nadie puede en ninguna práctica profesional, dejar de creer desde el vamos. La quietud, la desesperanza es sí, una discapacidad muy difícil de curar una vez instalada.

Claro me dirán que algunos lo logran y otros no, sí, desde ya, como todos, como uno, como ustedes, como aquellos. Lo que sí sé, es que con mucho esfuerzo y dedicación se puede lograr el máximo potencial posible, pero en una realidad trabajada, pensada, buscada. Y en estos potenciales hay que esforzarse, saber cuáles existen, cuáles se pueden maximizar, cuáles profundizar; incluso iremos encontrando muchos nuevos en el camino, que hasta reemplacen a los que veíamos.

Si todo lo que podemos pensar es que tal persona “no puede”, no es que nos hayamos rendido nosotros, hemos llevado a la rendición al portador de una capacidad diferente, y por no despertar, lo hundimos en la obscuridad. Y tantas veces ya, un ser humano con capacidad diferente me ha mostrado tantos caminos y luces diferentes, que les doy gracias por no permitirme vivir en esa obscuridad tan temida.

Lic. Prof. Pedro Roberto Casanova

Director Programa Piloto Despertar.

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El encuentro entre la docencia y la discapacidad. Área de conflictos.

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El positivo avance, aunque lento en varios países, para la inclusión del alumnado con capacidades diferentes, va incrementándose tanto en la jurisprudencia al respecto, como en hechos reales, al pasar el tiempo todos los niveles educativos van favoreciendo la inclusión, aunque mucho queda por hacer para vencer desde miedos hasta reticencias sociales.

Sin embargo, la docencia en general, salvo que pertenezcas a las escuelas denominadas “Especiales”, no es debidamente formada, siguiendo viejas temáticas en las que se prefigura que los docentes no especializados, se encontrarán con aulas repletas de alumnos “cuasi perfectos”. Olvidando que inclusión, significa justamente la socialización, la participación y la concurrencia plena de un alumno con capacidad diferente, al ámbito común a todo otro alumno.

Esto termina provocando no pocos problemas, y sobre todo, en muchos docentes es símbolo de un conflicto que lo llega a incapacitar, en su labor. Hay desconocimientos, hay también ciertas formaciones que lo han estancado, pero también hay una labor mayor, para la que no se puede muchas veces, auto prepararse, sino que sería necesario un acompañamiento mayor y varios niveles de información adecuada a los casos que se le puedan presentar.

El programa que dirijo busca dar esa información y ayudar a los docentes a adecuarse, pero en realidad tendríamos que ser un apoyo extra, y no como suele suceder el único apoyo.

¿Cuáles son las problemáticas que generan en ciertos docentes este encuentro con la capacidad diferente que debe atender, sin preparación? A saber:

  1. Desde ya lo primero que necesita el docente es una unión entre la organización escolar de su establecimiento, los equipos de apoyo, y la familia de los educandos con cualquier tipo de capacidad diferente, esto que pareciera algo simple, lógico y como algo hecho, suele ser uno de los grandes problemas, en más de una ocasión el docente queda sin apoyo alguno, sin instrucciones precisas, sin mayores guías para una labor que se le vuelve nueva, urgente, y sin espacios de reflexión.
  2. El punto anterior ya prefigura en muchos casos motivo suficiente para caer en estrés, en el conocido síndrome de Burnout, o del cerebro “quemado”. La profesión docente que no suele ser desgraciadamente valorada como se corresponde demanda mucho esfuerzo mental, físico, tiempo, y dedicación, y si de por sí esto es así, sumas de tareas exigentes sin la debida información y acompañamiento producen el detonante.
  3. Entonces por un lado se conforma un cuadro de falta de recursos, de falta de una gestión eficiente que lo ayude a reformar, y a la vez una gestión del sistema político educativo que exige pero no da ni medios ni formación adecuada, siendo muchas veces solo un cúmulo de expresiones de buenos deseos dejando al docente a la buena de Dios. Tampoco hay que olvidar en este cuadro que las funciones del docente muchas veces ya están ingresando en problemáticas sociales, económicas que hacen a la comunidad donde labora, y sufre también una lucha muchas veces despareja contra la violencia en los ámbitos escolares. No sin tener que nombrar por una cuestión lógica, la vida personal del docente afectada por problemáticas familiares, hasta una cuestión salarial, muchas veces más que deficiente. Por otro lado, continuamente el docente ya recibe reclamos de no tener actitudes innovadoras, de no acceder a las nuevas corrientes educativas, de no perfeccionarse, y de no estar al nivel pedagógico, tecnológico, y profesional que se necesita en la sociedad de hoy. Todo esto claro, logrado por sí mismo o con intervenciones estatales, muchas veces abarrotados de gurús, pero carente de realidades. No hace mucho tuve una conversación con un colega docente que me contaba que había realizado varios cursos sobre tecnología, había ahorrado y se había endeudado para obtener esa tecnología, y cuando le tocó concurrir a su nuevo establecimiento, no había ni siquiera energía eléctrica.
  4. Es entonces comprensible que muchos docentes sientan que cada vez a la escuela se le pide más, por no decir que muchas veces hay que aclarar que la escuela no lo puede todo. Una institución educativa en muchos países debe cubrir las funciones de otras instituciones, incluso de la fundamental: la familia. Esto exige, sin lugar a dudas un perfil docente con una cantidad de variables cada vez en mayor aumento.

Cuando a las aulas se suma alumnado con capacidades diferentes, se produce un reto en muchos sentidos para los docentes no especializados, por carecer de formación adecuada, por temores a cometer fallas importantes, por no tener medios o creer no tenerlos para atender a estos alumnos como deben serlo, por no querer caer en conflictos con colegas, autoridades, familias y hasta el sistema mismo.

Nace así primero un rechazo a la situación, luego si quedan a la deriva, la cuestión se puede agravar, dado que no cuentan con apoyo en técnicas adecuadas a cada caso que se les presente, y si la soledad del docente es cada vez más evidente ante la nueva situación, no solo no se produce la inclusión debida, no se cumplen ningunos de los objetivos deseados, sino que el mismo docente comienza a sufrir ansiedades, frustraciones, comienza a decaer su rendimiento y puede terminar en una situación de incapacidad propia.

Mi experiencia, me muestra que la legislación positiva, es abundante y bastante acorde según los países, pero las administraciones solo envían copias de leyes, circulares, recomendaciones en general, se sustentan en derechos humanos y en la inclusión, en la educación de todos y todas, pero no facilitan formaciones, ni dan apoyo adecuado ni siquiera con bibliografía específica en muchos países.

Este programa nació por esta situación, por la falta de material adecuado en muchos lados, por las leyes promulgadas pero no “trabajadas” por los Estados, porque no basta con el material sino que es necesario el espacio de discusión, de entendimientos, de acuerdos, de promover soluciones a cada caso. Y sobre todo, para apoyar a los docentes que quieran aprender a enseñar e incluir en forma debida, sin caer en malestares que los anulen, para sus tareas habituales.

Algún día, me atrevo a soñar, los profesorados de todos los niveles tendrán en sus programas de estudio todo lo necesario para asumir la diversidad real de un aula, para ver la realidad de las capacidades diferentes, como algo común, y no como tantas veces como algo excepcional. Mientras tanto, despertar de a poco, cuidar a los alumnos y al docente mismo, es una tarea ardua, porque demasiados escapan a esa realidad.

Lic. Prof. Pedro Roberto Casanova

Director y Web Master Programa Piloto Despertar.

PROMOCIÓN DE LA AUTODETERMINACIÓN EN JÓVENES CON DISCAPACIDAD

Marisol Marfull-Jensen*, Tara D. Flanagan*, Carlos Ossa Cornejo**

“La investigación ha demostrado que las personas que reportan mayores
niveles de autodeterminación disfrutan de una mejor calidad de vida
(McDougall, Evans, y Baldwin, 2010; Nota y otros, 2007). Esto ha sido
demostrado en distintas etapas y niveles de la vida incluyendo lo escolar, lo
postescolar y lo comunitario.”

Calidad de vida en la escuela inclusiva.Discapacidad.

Joan Jordi Muntaner Guasp
* Catedrático de Didáctica y Organización Escolar, Facultad de Educación, Universitat de les Illes Balears, España.
Síntesis: Los centros escolares que inician un proceso de cambio e innovación hacia la implantación de un modelo educativo inclusivo requieren tres elementos básicos para estructurar sus propuestas: por una parte, el nuevo concepto de discapacidad no basado en la patología y las limitaciones sino en las barreras y facilitadores que se encuentran en el contexto; por otra parte, un referente teórico claro y preciso sobre el significado y el proceso a seguir para implantar un modelo de escuela inclusiva, y finalmente, la incorporación a este modelo del concepto de calidad de vida como base para introducir la búsqueda de la calidad de la educación. La confluencia de estas tres variables nos ha permitido elaborar un sistema de evaluación del proceso educativo: el iaqv (Instrument d’Avaluació de Qualitat de Vida), desarrollado en la Universitat de les Illes Balears (uib), con el objetivo de orientar y ayudar a los centros escolares a aproximarse
a los planteamientos de la educación inclusiva, desde las dimensiones que contiene el concepto de calidad de vida.