Por Igual Más: una vidriera para exhibir la diversidad

Argento Nasser, A. (2014): “Por Igual Más: una vidriera para exhibir la diversidad”, Revista Española de Discapacidad, 2 (2): 261-267.

…”desde Por Igual Más trabajamos para que cada vez sean más las vidrieras (las de moda, de productos, de miradas, del lenguaje; en fin, de la cultura) que exhiban la diversidad y la inclusión social del otro, del diferente, del que sólo necesita de posibilidades reales de ser, estar y hacer para tener un verdadero reconocimiento.”…

Dirección web: Por Igual Más

Diversidad funcional, integración, igualdad y salud mental

Autor: Antoni Corominas Díaz
“La diversidad funcional puede convertirse en el último o definitivo concepto que desestigmatice y “normalice” la existencia de variaciones en las funciones de las personas que las convierten en
diferentes a la media, la corrección o lo comúnmente aceptado según el consenso establecido por cada grupo social en cada etapa de su historia…”…

 

Sobre ser inclusivos en la escuela de hoy.

Todas las definiciones sobre la educación con inclusión rondan sobre la necesidad de generar participación, igualdad en oportunidades y respetar derechos equitativos ante la educación tanto de niños, como de jóvenes y adultos. Esto lleva a una implicancia directa de la inclusión educativa con los derechos humanos, pues es búsqueda constante evitar la segregación de cualquier persona en base a una discapacidad o dificultad de aprendizaje, al igual que por género, o minoría étnica.

A su vez, el lograr esta inclusión en forma real, implica un sistema que abarca desde valores, a acciones, pero ante todo exige una actitud ante las problemáticas y la búsqueda de soluciones. Obtener la comprensión de lo que es la educación inclusiva es el cimiento necesario, pero no por ello se debe caer en simples actitudes que sugieran una exagerada visión positiva u optimista. Hay que entender las relaciones educativas inclusivas con las capacidades diferentes, y en forma práctica comprender y contener el concepto de diversidad, que es tanto individual, como social e histórico.

La familia, el entorno, la escuela, la comunidad en sí, deben y son parte obligada para lograr una educación inclusiva y a la vez ingresar a una nueva forma de ver la educación. Ya no  basta con integrar, algo que de por sí se ha hecho muy poco, no son tantos los alumnos con capacidades diferentes que han sido integrados a la escuela común y mucho menos en la escuela secundaria.

La educación tradicional posee una escuela que busca seleccionar, etiquetar y resulta excluyente, la escuela inclusiva busca una mayor participación sobre el desarrollo del educando que pasa a ser eje prioritario y razón fundamental de la educación.

Es entonces necesario, repensar causalidades que llevaban a la exclusión educativa, pero antes o después, también social, de grupos de alumnos con capacidades diferentes, y a su vez de sus familias, y tomar una nueva perspectiva inclusiva para aumentar las relaciones entre personas, evitando la exacerbación de las diferencias y la competencia calificadora.

Esto exige un trabajo continuo, progresivo, la inclusión debe ingresar y permanecer en los individuos, en las familias, en la escuela y en la sociedad, exige entonces cambios. Cambios en conceptos educativos, conceptuales, de procedimiento pero sobre todo de actitud, en cada actor de la educación, y en cada acto educativo.

Se sabe que hay muchas veces escasa implementación de políticas y de presupuestos, pero así y todo es posible generar cambios, si se presta atención a la formación de los docentes, o no docentes que hacen de mediadores. Esto nos lleva a la necesidad de comprender y aprehender que no puede haber inclusión, atención a la diversidad, sino hay antes un cambio sustancial, en la cultura, en las prácticas institucionales y en la comunidad que nos rodea; reconocer el derecho de todo niño, joven o adulto a ser parte de un entorno educativo, implica hacer todo un cambio actitudinal social, colectivo, con toma de compromiso social, en busca de una nueva valoración de roles, y personas, con una inclusión activa, con formación docente, con normas que apoyen tal gestión de cambio.

Estamos ante una tarea inconclusa, con mucho por no decir todo por hacer, puede que nunca logremos un cambio total, pero en el camino pueden bajar en mucho los porcentajes desalentadores. El cambio comienza por uno mismo, nace con el dar la posibilidad a una nueva forma de pensar, sigue con el intentarlo, y culmina con la transmisión de lo aprendido y aprehendido a los otros, a nuestros otros.

No hay que temer la realidad, sino a no despertar.

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