Síndrome de Asperger: Guía Práctica para el Ámbito Escolar.

© Asociación Sevillana de Síndrome de Asperger

Autora: Margarita Coto Montero
Psicopedagoga de Asociación Sevillana de Síndrome de Asperger
Editado por Asociación Sevillana de Síndrome de Asperger
San Juan de Aznalfarache, Diciembre de 2013
Con la colaboración de Diputación Provincial de Sevilla

…»basada, no solo en la teoría sino sobre todo en los conocimientos prácticos adquiridos en años de trabajo del equipo de profesionales del Centro Hans Asperger de Sevilla
Suponen pues unas pautas basadas en la evidencia de su funcionamiento y cuyos indicativos son los resultados académicos y de ajuste social. No obstante queremos señalar, que tanto las adaptaciones curriculares, como cualquier otra intervención, deben partir de un diseño
altamente individualizado por la gran variabilidad en los perfiles personales que presenta el alumnado con TEA de alto nivel de funcionamiento o Síndrome de Asperger.
Así pues, pretende ser también un punto de partida para invitar a la creatividad de los docentes a la hora de afrontar cada caso concreto.»…

TDAH: GUÍA BREVE PARA PROFESORES

Asociación Elisabeth d’Ornano para el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad

¿CÓMO PUEDEN AYUDAR LOS PROFESORES?
1. Detección
2. Modificaciones estructurales en el entorno educativo
3. Implantación de modificaciones en el estilo educativo
adaptándolo a las dificultades específicas de estos niños para
mejorar su aprendizaje y rendimiento

Análisis de la profesión docente y el reto de la integración de las capacidades diferentes.

Estamos desde este humilde lugar, como otros en los suyos, luchando hace unos años en nuestro país y en el resto del mundo para que aquel alumnado con capacidades diferentes pueda y deba ser integrado a los diferentes niveles de la educación, atendiendo a la diversidad de casos, intentando que los docentes se pluralicen en sus funciones, solicitándoles siempre un poco más, incluso en cuestiones que lamentablemente no fueron capacitados, ni siquiera debidamente orientados durante su formación profesional.

Y esto es recurrir a la voluntad, a la profesionalidad, pero también es una exigencia que a veces se traduce en mayúscula, y provoca desequilibrios en lo personal a algún docente y esto hay que prevenirlo también cuando se intentan proyectos o programas de integración, aceptar la diversidad, es incurrir en cambios que no todos están debidamente preparados para llevar a cabo o incluso soportar emocionalmente, y entonces es el docente en sí, el que debe ser atendido de diversas formas para evitarle un malestar que determine alguna enfermedad que lógicamente no es lo apropiado para el buen cometido de un programa de integración.

La docencia es un servicio, que implica entre otras características, tiempo, esfuerzo, habilidad, creatividad, y un grado de capacitación constante para su ejercicio efectivo. Es una profesión que cubre necesidades sociales imprescindibles, necesidades humanas impostergables para un futuro de una ciudadanía válida, con fortalezas para generar bienes comunes. Sin embargo, los docentes como personas humanas, son también diversos, y viven las situaciones a los que son sometidos, según sus cúmulos de experiencias propias, son el resultado de una historia personal y única. Por ello el docente como persona tiene que tener una conjunción apropiada con su puesto de trabajo y la organización donde ejerce sus actividades. Si esto no se produce, nacen situaciones de estrés perjudiciales para todo el conjunto.

Este estrés laboral también conocido como el síndrome de Burnout, provoca reacciones de diferente tipo, tanto emocionales como fisiológicas que pueden incluso tener implicancias cognitivas. Las tareas docentes conllevan tener capacidades para lograr objetivos como ser guiar, dirigir, orientar y/o facilitar condiciones para que cada alumno/na a su cargo logre los niveles deseados según sus propias capacidades. Pero, no debemos olvidar que también hay un entorno de cuestiones en la vida docente, que van desde un salario acorde, a el reconocimiento y/o prestigio social, qué autonomía tiene para su actividad, y hasta las relaciones afectivas que va tejiendo con alumnos, padres, pares y el resto de la comunidad educativa. A su vez, es una exigencia propia de la profesión el ser una persona social, con cierta imagen moral, cristalina y eficiente; todo esto también se suma creando ciertas fatigas emocionales, y en algunos casos llega a influir en la vida privada, dado que implica mantener cualidades sociales, disminuye tiempos con la familia, y sus compromisos se ven aumentados, en tiempo y forma. Desde ya, también tiene que adecuarse a las normativas y exigencias del sistema y política educativa de turno.

Como se puede vislumbrar ante lo expresado cuando un docente suma a sus roles el de atender  la integración de alumnos con capacidades diferentes en la escuela (en este caso nivel de secundaria, pero válido para otros niveles), no basta muchas veces la voluntad, y hay que generar soportes para este docente, para también guiarlo en el sostenimiento de esa voluntad convertida en acción positiva.

Si analizo mis propias encuestas, en mis recorridos como viajero educativo, y en las que se me han acercado por escuelas que se fueron y van sumando a este Programa Piloto Despertar, las cifras dan ciertas ideas de cómo estamos parados ante los roles docentes; un 48% manifiesta que no les genera ningún malestar la presencia de capacidades diferentes en sus aulas, un 8% por el contrario manifiesta que les genera bastante malestar esa presencia; al 44% restante, le resulta indiferente o marca el consabido no sabe/no contesta.

Curiosamente, cuando se cruzan estas respuestas con los grados de estrés que sienten dentro de la profesión, los porcentajes dan muy parecidos, un 47% dice no tener problemas en este sentido, contra un 12% que manifiesta tenerlos en diversos grados.

Ciertos grados de estrés están muy ligados a descontentos con las propias escuelas en que realizan sus labores, y otros contra políticas educativas, o sistemas gubernamentales que no se comparten.

En cuanto a los que contestan el famoso no sabe/no contesta, también suele estar unido al hecho que no han pasado por sus cursos alumnados con capacidades diferentes, o simplemente desconocen totalmente el tema, por una formación que persiste en conformar profesores para alumnos/nas perfectos, y hasta homogéneos, que desde ya y por suerte es un mito, y que lentamente pero firmemente va desapareciendo.

Visto lo anterior, las pautas que mejorarían los grados de estrés percibidos, y crearían una mejor recepción a las capacidades diferentes se podrían resumir sucintamente en:

1)      Un replanteo en la formación de profesores, que replantee y rectifique ciertos enfoques no acordes a nuestro hoy, ni a nuestras necesidades como comunidades. Es importante analizar la personalidad del futuro profesor, y no solo sus cualidades intelectuales. No puede pasar todo por enseñanzas descriptivas que solo generan ansiedades por el devenir profesional. Adecuar constantemente todos los contenidos a las realidades del aula, a la vivencia directa que en ellas se vive, y no a supuestos inexistentes. Aumentar las prácticas, que deberían ser desde el principio de los estudios de un profesor y no en el tramo final, asegurando así, que el docente tiene real interés en la profesión que encara como estudiante.

2)      No olvidar jamás que no solo el profesor tiene que hacer un esfuerzo en su formación inicial y en forma constante,  que también las organizaciones, y los entes privados y estatales, deben adecuarse a los cambios no solo normativamente, sino dando medios, recursos reales, y apoyando la innovación, la cooperación real, y por qué no, también la sociedad debería comenzar a aumentar no solo sus exigencias sobre las instituciones educativas, o las presiones sobre los docentes, sino también su apoyo, su acompañamiento, su entender que por un lado la escuela no lo puede todo en forma aislada y solitaria por abandono o incomprensión, y que también esta profesión loable de educar, no puede convertirse en un imposible de realizar, o en camino de extinción.

Este Programa, sigue buscando la forma de incluir las capacidades diferentes en la escuela secundaria, impulsando el cambio en los docentes hacia nuevas maneras de ver las cuestiones educativas, y por ello aplaude a los que se atreven, y también les dice que se cuiden, que busquen ámbitos distendidos para encarar esta labor, que sean colaborativos, y practiquen la resiliencia en forma constante.

Gracias a los que se han atrevido a despertar, a no temer la realidad, y sobre todo a acuñar nuevas monedas de cambio en el mercado de lo imposible, que termina siendo para sorpresas de muchos, más que posible.

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¿Qué adaptaciones, en la escuela secundaria, para los adolescentes con autismo?

Indudablemente el ingreso a la escuela secundaria, es un tramo muy difícil para un adolescente con autismo por varias razones, a saber: no tienen facilidad para la interacción y comunicación con sus pares o al menos no están tan desarrolladas, poseen una cierta inmadurez social, y suelen tener muy pocos amigos o ninguno. Su apego a la rutina, las dificultades ante los cambios y entornos nuevos se notan mucho más si la transición de un medio a otro se hace en corto plazo. Tienen sus intereses tan definidos que la ansiedad se convierte en una enemiga de gran importancia pudiendo tener presencia de “ataques de pánico”, que a veces suelen ser frecuentes. Comienza a tener problemas con las cuestiones prácticas, habla demasiado y con voz muy alta, hace comentarios improcedentes y toma las normas en forma absolutamente literal y rígida.

Por ello, en esta nueva etapa el tema de la inclusión es fundamental, y se necesitará un período de adaptación en el aula, en las actividades, en toda la Unidad Educativa. Las aulas con material adecuado y algunas estrategias pueden ayudar a la inclusión de estos alumnos en forma mucho más proactiva.

Elementos que facilitan la inclusión efectiva:

1)      Material gráfico, audiovisuales, modelos, dibujos, maquetas, que ayudan a secuenciar los procesos.

2)      Llevar una libreta de apuntes de actividades o agenda escolar.

3)      Dibujar las acciones que intentan corregir las normas establecidas como futura adquisición.

4)      Libros con lenguajes simples y con ilustraciones de los procesos que se tratan.

5)      Cuadernos de actividades que puedan ser escritos, modificados, sobrescritos.

6)      Utilización de mapas conceptuales que ayudan al entendimiento y al repaso de las actividades realizadas como de los conceptos.

Adaptación de los objetivos y contenidos curriculares:

a)      Se tendrá que partir de los que sean útiles en el presente al alumno.

b)      Los que sean de utilidad cotidiana, y se apliquen en lo social en forma inmediata y con más asiduidad.

c)      Los que sean básicos para otros aprendizajes.

d)     Los que favorezcan la atención, percepción, memoria, comprensión, expresión, flexibilidad de pensamiento, simbolización y todos aquellos que propongan autonomía y/o sean socializantes.

Desde ya, no hay mucho que pensar para darse cuenta que la elaboración de programas o currículos especiales en la escuela secundaria que ya estuvieran estipulados desde el sistema sería lo más práctico y efectivo, pero también esto exigiría previamente todo un marco legal claro, explícito, que contemple todos los apoyos y todas las variables, a lo largo de todos los itinerarios educativos a través de la vida de un alumnado con TEA, desde la escuela inicial a la universidad.

Hasta el día de hoy detectar, incluir, integrar está enmarcado en las leyes en forma general, como derecho humano, pero se carece de mucha reglamentación, que sea práctica y de acciones que faciliten en los hechos, lo que en la letra se predica, en cuanto a la inclusión práctica en las escuelas secundarias de todo alumnado con capacidades diferentes.

Pero, siempre hay docentes que se atreven un paso más en su profesión, familias que tienen interés verdadero, y alumnos que buscan de alguna manera su independencia y así con voluntad, acuerdos y por qué no desacuerdos, creatividad y mucho por aprender, se busca la inclusión efectiva.

No deja de ser una manera de despertar a la vida, el intentar todo lo que se pueda en favor de la otredad.

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Sobre Autismo sin Trastorno Cognitivo, en la Escuela Secundaria.

Si bien comúnmente las personas suelen pensar que el autismo viene siempre acompañado de una discapacidad intelectual, esto no es así, y por esta misma razón resulta más difícil detectarlo y/o diagnosticarlo.

Los adolescentes no muestran necesariamente necesidades educativas especiales, ni trastornos notorios de aprendizaje, y tampoco suele ser fácil entonces en las familias el notar la problemática, esto lleva a que el sujeto, no tenga apoyo de ningún servicio y que no se evalúe ningún grado de discapacidad existente y por lo tanto ninguna ayuda extra, ni en lo formativo, ni en lo laboral, ni en lo cotidiano, ni al llegar la vida adulta.

Muchas veces incluso los indicios que manifiestan son diagnosticados equivocadamente, agravando la situación sanitaria del sujeto, porque se pueden diagnosticar hasta enfermedades psiquiátricas, que conllevan tratamientos para nada beneficiosos. Este grupo que se conforma de una manera tan especial, debe llamarnos la atención, porque si no caemos en el abandono aunque no sea intencional, o en equivocaciones que marcaran la calidad de vida de una persona.

Veamos entonces algunas pautas que nos pueden ayudar a detectarlos entre nuestros alumnos/as:

1)      Tienen un entendimiento literal en la interpretación, y en el lenguaje, se concentran en un único punto de toda cuestión.

2)      Lo no verbal les es complejo, obteniendo comprensiones alteradas de este tipo de lenguaje.

3)      Suelen repetirse en sus preguntas, y en sus manifestaciones de lenguaje, que quedan como frases hechas en sus interacciones.

4)      Muy limitados temas de conversación.

5)      Se muestran ansiosos, no pueden esperar su momento de intervención en una conversación, menos si es grupal.

6)      Pasan muy fácilmente desde el silencio absoluto a una verborrea imparable.

7)      No se concentran fácilmente en los comentarios de los otros, se saltean expresiones de su interlocutor.

8)      Se dispersan continuamente, dando una cantidad de datos, rodeos, y variables a una conversación que resultan innecesarios e irrelevantes.

9)      Suelen tener un estilo de comunicación que parece demasiado soberbio y/o pedante porque son muy precisos, y formales.

10)  Utilizan un lenguaje muy rico y sofisticado.

11)  Fraseo largo y muy poco cálido.

12)  No pueden manifestarse con un lenguaje sencillo, coloquial, que busque la simpleza comprensiva de sus expresiones.

Socialmente, suelen ser muy leales, muestran ingenuidad, son honestos, no muestran dobles intenciones, no discriminan en ninguna forma a las personas, dicen lo que piensan en cualquier entorno social, y quedan como testarudos pues no cambian su pensamiento ni con evidencia probatoria contraria, no emiten juicios en prácticamente nada, y su búsqueda que muchas veces se transforma en calvario personal es el encontrar amigos sinceros y positivos.

Poseen, intereses muy centrados, en pocas áreas, pero en ellas se convierten en expertos, son muy rutinarios, desean mantener el orden si no pueden en todo su entorno, por lo menos en el más próximo al sitio que ocupa, creando especies de fronteras y límites más o menos precisos, pues les interesa sobremanera la precisión. Ante un tema de interés, no dejan de buscar información constante sobre el mismo y en forma metódica, cuando alguna conversación recae en un tema de su interés muestran un entusiasmo absoluto, y una alegría especial. Los temas que les interesan suelen permanecer con ellos por muy largo tiempo y no es rato que los acompañe durante toda su vida, por ello tienen según estos temas posibilidades de orientación vocacional muy alta. Suelen gozar de memoria privilegiada ante sus intereses y ser dueños de un detalle ante la información muy inusual.

Por otro lado, muestran problemáticas sensoriales, auditivas y táctiles principalmente y suelen ser afásicos, es decir no evidenciar gestos que delaten sus estados de ánimo o emocional, lo que suele desconcertar más de una vez a sus interlocutores.

También pueden presentar problemas motores en cuanto a mostrar cierta torpeza, por problemáticas con la motricidad fina, a su vez la fatiga física puede ser muy notoria hasta impedirles hacer Educación Física.

Indudable que si analizamos todo lo anterior es un conjunto de variables bastante complejo que nos muestra un alumno/na, que por momentos parece un genio, luego un ermitaño, para pasar a parecer molesto en sus temáticas, demasiado inquieto, y más luego muy torpe.

Unir todo este sistema de pautas para entender un autismo presente pero confuso, necesita de dedicación y también de mucha atención, no es fácil, pero que sirva este artículo simplemente para ayudar a aquellos docentes que en sus observaciones encuentren alguna situación que les parezca se sale de lo común o llame su atención y quieran entender los por qué posibles de la misma y realizar un informe con cierta base, para ayudar en forma más efectiva.

 

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La actuación docente, ante la familia y los adolescentes con capacidades diferentes.

La tarea docente de por sí, es intentar desarrollar las capacidades intelectuales, y físicas para que el adolescente logre una mejor inserción social, y ésta tarea es en general ardua en cualquier escuela secundaria común, pero tiene aristas especiales cuando en la institución hay adolescentes con capacidades diferentes y por ende familias de los mismos participando de la comunidad educativa que se conforma.

Aquí la figura del profesor/a, va tomando colores diferentes según las expectativas de los padres y el entorno familiar. Habrá quienes verán en el docente una especie de “sanador”, se aferran a la esperanza que el profesional docente logrará una suerte de magia y provocará el saneamiento de la discapacidad. Otros querrán transmitir sus responsabilidades propias a los docentes, porque no pueden sostenerse ante sensaciones de culpabilidad, y entonces necesitan “quien pueda” hacer lo que corresponda. Y en ocasiones incluso el docente será el elegido para orientar a toda la familia en cuanto a la educación que debe seguir el adolescente y en cierto modo tapando realidades que son incambiables.

En definitiva, el profesor, no se encuentra tan solo con un adolescente sino con sus padres y su familia, que no debemos olvidar también han “sufrido” una cantidad de procesos que sobrellevan más o menos, según su historia.

De este modo es digamos obligatorio que el docente tenga en claro su rol, sus límites y sus posibilidades.

Deberá entender que será muchas veces depositario de expectativas y fantasías, sobre el progreso de un hijo, hermano, nieto. Y que más de una vez buscarán contención en el docente multiplicando la tarea.

Por ello si bien se debe escuchar, mediar, atender, tampoco se puede actuar como si se conociese el supuesto saber perfecto, pues nadie por sí solo, puede responderlo todo, si no se hace así, será objeto de una idealización, lógicamente negativa. Nunca un docente podrá suplantar a los padres y menos en lo normativo-familiar.

Se puede procurar que se entiendan determinados sucesos formativos, educativos mostrar todo lo que puede el adolescente realizar, pero no por esto dejar transparentar siquiera, una panacea de ningún tipo. Dejar creer que hay métodos educativos que pueden “curar” ciertas cuestiones,  puede llevar a una falla moral y ética en el tratamiento con el ámbito familiar del alumno y con éste mismo.

Ocupar el lugar docente y ningún otro, correspondiente a los padres, familiares o profesionales médicos, hará que se pueda encarar mejor la tarea educativa y apreciar con mayor certeza la forma adecuada de encontrar caminos educativos, y hacerse preguntas sobre este tema sin dispersarse.

Quizás la mejor colaboración que se pueda hacer es ayudar a la familia a lograr la aceptación de la persona con capacidad diferente, a dejar de lado culpas, y negaciones y observar la vida como una oportunidad diferente de encararla, pero con futuro cierto. Y en un paso más allá, dejar en claro que juntos, un docente, los padres, familia, y el adolescente pueden crear un sistema colaborativo que los aúne en la procura de la mejor calidad de vida posible.

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