Que nada se quede quieto…

Que nada se quede quieto…

Nada se queda quieto y uno tampoco cuando tiene corazón viajero, pero también ese deseo de emprender, aprender, aprehender y transmitir, entonces siempre es época de viajes, más contactos, más posibilidades de hacer y rehacer, de corregir lo que no va, y de insistir sobre lo que sí da resultado. Nada en estos viajes es infructífero, todo se puede canalizar hacia algo mejor. Es bello el contacto con docentes de otros lugares de todos los niveles, tomar y dar herramientas. No hay horizontes cuando se emprende el camino, porque eso sería buscar un final del mismo, y no, no queremos un final, queremos una continuidad. Y entonces, uno aúna trabajo personal, y este afán de transmitir posibilidades a la docencia, para sumar a las capacidades diferentes, en todo ámbito educativo. Una vez más hemos pasado por San Petersburgo, pero sumamos a Súzdal y Vladimir, y también a Moscú. La experiencia es maravillosa, sigo despertando cada vez más a la realidad, y aprendo a dejar los miedos cada vez más lejos.

Lic. Pedro Roberto Casanova

Director Programa Piloto Despertar.